El archivo Loyola ha sido digitalizado (1º parte).
El Archivo Histórico Provincial de La Rioja (AHPLR), ha publicado y puesto a disposición de la ciudadanía el fondo fotográfico del médico logroñés Julián Loyola (1881-1957), integrado por 2.200 positivos fotográficos que relatan una visión principalmente de la ciudad de Logroño en los años 30 y 40 del siglo XX.
El doctor desarrolló un gran archivo fotográfico de más de 2.000 instantáneas, donde se entremezclaban el ya citado relato urbano del Logroño de los años 30 con el ambiente europeo de entreguerras. El gesto responsable y generoso de su familia (su sobrino Alberto Egido Perea ha colaborado también en la cesión del fondo), permite ahora abrir las puertas al conocimiento de un pasado, de un mundo y un tiempo que el mencionado doctor vivió, y por ende incrementar el patrimonio fotográfico riojano.
El fondo desde hoy, está ya disponible para su acceso libre y consulta en la dirección web de fondos digitalizados del Archivo Histórico Provincial.
Debido a lo extenso en fotos relacionadas con la religiosidad popular, especialmente sobre la Procesión de San Bernabé, las voy a dividir en cuatro partes. Hoy comenzamos con la única foto relacionada directamente con la Semana Santa.
“Vista parcial del lado de la epístola del altar mayor de la concatedral de Santa María de la Redonda durante la festividad de Viernes Santo. Junto al retablo, imagen de la Dolorosa. En primer término, un tenebrario con las velas encendidas”
La Procesión del Santo Entierro, desde que desaparecieron las de la Vera Cruz y la de la Soledad, se ha realizado desde la Redonda, como principal templo de la ciudad. Siempre ha tenido lugar al finalizar los Oficios, y esta instantánea representa el momento previo a comenzar dichos oficios.
El Tenebrario (candelabro de 15 brazos que se ve en primer término) era un elemento esencial que se tenía en todas las iglesias para la liturgia de ese día. Sus 15 velas representan a los 11 discípulos una vez huido Judas, a las 3 Marías y la vela central a la Santísima Virgen. Con el rezo de salmos, himnos, miserere, se iba apagando las velas hasta quedar a oscuras, de ahí viene su nombre, Oficio de Tinieblas. A pesar de haber cambiado la liturgia, quedan gestos de esa época, así si entonces todo permanecía en oscuras hasta la resurrección, hoy en día lo seguimos manteniendo comenzando la Vigilia Pascual a oscuras.
La verdadera sorpresa viene al observar la imagen de la Soledad, que nos deja más información de la que parece en un primer momento. Tras el conjunto con el que la observamos actualmente a diario, y que era su ropa de procesión a principios del s. XX, se le confeccionó un terno nuevo de vestido y manto. El vestido, si nos fijamos en la saya es la que procesiona actualmente, por lo que reaprovechó cuando se estrenó el manto en 1949, siendo ésta anterior. La calidad del manto que aparece en la foto y el tamaño, hacen conveniente que busque a ver si sigue en las dependencias de La Redonda, puesto que de ser así dejaría estampas únicas cuando se realizan las procesiones claustrales en las que es llevada en pequeñas andas entre cuatro. Por último, una observación personal, fíjense en las mangas. Se observa que hay diferencia de lo que hoy se ve, la verdadera forma en la que se vestía era con unas mangas de terciopelo negro y unas bocamangas con unas grandes puñetas de encaje, que queda mucho más estético.

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