Mis Vivencias (3º parte)

Miércoles Santo era y sigue siendo el día del Encuentro. Creo que mis recuerdos coincidirán con muchos, aquel balcón del Palacio de Justicia, Ningún otro sitio lo ha superado. Toda mi infancia y juventud, vi arriba subido a Don Ramón, en aquellos tiempos ya pensaba que era como el Papa y el Rey, “para toda la vida”.

Qué decir de Don Ramón, que Dios lo tenga en su gloria. Era gallego, pero gallego, gallego, gallego. Se subía al balcón, y no había prisa.Por ahí viene el Nazareno.....rato de silencio, y Por ahí viene la Dolorosa....rato de silencio, La Madre mira al Hijo......y el Hijo mira a la Madre... Madre e Hijo....Hijo y Madre....y entonces arrancaba. Sabías que habia que ir con paciencia que aquello acababa cuando tenía que acabar. Como no el resto del acto consistia como ahora en el baile de los pasos y las consabidas saetas. Huelga decir, pero por si alguno es joven, para muchos el encuentro era el acto del encuentro y como mucho la vuelta que se daba de regreso por Hacienda y Avenida de La Rioja, la “laureada” fiesta que hacían los jóvenes en La Mayor por las vacaciones escolares convertían casi en valientes a los que decidían bajar más abajo con la procesión.

El año antes de apuntarme a la Cofradía de la Santa Cruz, recuerdo una anécdota. Ya con 12 años era normal en estos actos quedar los padres de 3 o 4 amigos, irse juntos y dejarnos ver la procesión por nuestra cuenta quedando en algún sitio al acabar. Para uno de ellos era la última procesión, porque no decirlo, una parte del éxito del Encuentro, era que para muchos era la despedida para marcharse al día siguiente al pueblo.Pues bien ese año desde Hacienda vimos como de repente de entre el Nazareno y la Dolorosa en la procesión de regreso surge la cofradía del colegio y el paso. ¿y estos de dónde salen?. Poco a poco desfilan por delante nuestro hasta que se acerca el Paso a ruedas y para delante nuestro. De debajo del paso sale el Hermano Tiburcio, con un trujas en la boca mirando hacia delante a ver por dónde tenía que continuar. Como un club de fans, sobre todo porque nos daba clase empezamos ¡Hermano Tiburcio!,¡Hermano Tiburcio!, sonrió y nos saludó con la cabeza, eso sí, sin quitarse el Ducados de la boca.

El Jueves Santo era día de los Oficios, ibas normalmente a tu parroquia y a partir de allí partías en peregrinación por la ciudad a visitar los monumentos y ya los pasos. Aquellos años, la Flagelación, quitaba las flores para meterlas en agua, dejando únicamente el boj, cual arco de San Bernabé algún niño, y no tan niño salíamos con alguna ramita de boj como trofeo. En muchas ocasiones recuerdo que por horario e itinerario te acababas chocando con las procesiones del Cristo de los Enfermos y de los Escolapios. Cada cual tenía su encanto, quizás lo que mas recuerdo como niño era en el Cristo de los Enfermos toda la gente que llevaba detrás y la impresionante maniobra por la puerta de las adoratrices, y de los Escolapios, aparte de la banda, lo que más me impresionaba a esa edad eran los faroles que llevaban, como se oía golpear los cetros para parar y arrancar la procesión y, sobre todo, la escolta militar. Recuerdo que los niños nos lo tomábamos a juego mirar que llevaba cada uno en la espalda. Mira ese lleva una pala, mira ese una sierra, ¡Mira, mira ese lleva un hacha!

La visita a las Iglesias era completa, recuerdo que la gente incluso paseaba por las sacristias. Quizás sea la sensación de un niño, pero recuerdo más gente que ahora, eran unos años muy malos de droga y delicuencia, y para muchos logroñeses era el único día que se atrevían a pasear por el casco antiguo.Si no estabas muy cansado el día concluia con la Hora Santa, bueno salvo que fueses a Santa Teresita con don Pelayo, que se convertía en Hora y Media Santa.

El Viernes Santo era la Procesión del Santo Entierro. La mejor didáctica de la Semana Santa de Logroño que hemos tenido los niños era la exposición de los pasos en la Plaza del Mercado donde te podias parar a mirarlos todos antes de la procesión.La procesión era más corta, aun teniendo un paso más, sin entrar en detalles, cuatro cofradías eran poco menos que el estandarte, el paso y unos pocos relevos detrás. Durante el trancurso de la procesión siempre se oian los mismos comentarios, chascarrillos y equivocaciones, o incluso apodos de los pasos, que para evitar susceptibilidades, aunque todos los conozcamos voy a omitir.

En fin, la vida seguia tranquila en las aulas del viejo San José, hasta que un día de octubre del 93, recibimos una visita de otro alumnos ya mayores a hablarnos de la Cofradía que se habia fundado poco antes en el colegio, y ahí empezó todo.

 

Comentarios

  1. Razon tienes en comentar que la salida del Cristo por la puerta de las Adoratrices de Doctores Castroviejo era complicada y visualmente llenaba a los que la veian de una sensacion de perplejidad,asombro y satisfaccion una vez realizada. Los que estabamos haciendola eramos un grupo de jovenes que aun con la "tunda" que llevabamos encima dado que en nuestros hombros se portaban 4 pasos en diferentes dias de la Semana Santa,teniamos la ilusion,la fe y las ganas que se derrocha en la juventud,eramos y nos sentiamos muy felices y orgullosos de poder llevar en nuestros doloridos hombros a nuestro Padre Jesus. Se realizaba la procesion llevando a los enfermos de la parroquia flores y orando debajo de cada casa,bailando el,paso y alguna saeta y cantico desgarrado que salia dela garganta de fieles asistentes. Este Cristo tiene mucha devocion entre los feligreses siendo visitado a diario por muchas personas. Una oracion por todos aquellos cofrades,familiares y personas en general que ya no estan con nosotros fisicamente pero siguen teniendo espacio en nuestro corazon,que el Cristo de los Enfernos nos guarde y nos ayude a superar esta dificil etapa que nos toca vivir. Paz,salud y bien

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